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miedos

El miedo a  la oscuridad suele iniciarse alrededor de los dos años, continúa siendo frecuente en edades posteriores y empieza a disminuir hacia los nueve años. Uno de cada tres niños pequeños teme a la oscuridad.

Se pone en funcionamiento por la noche cuando llega la hora de acostarse. El momento de acostarse coincide con el fin de actividades placenteras y el comienzo de las cosas desagradables, supone concluir de jugar, de ver la televisión, de estar con los mayores y de separarse de los padres para quedarse solo en la habitación a oscuras.

miedo a la oscuridad

El temor a la oscuridad se asocia con diferentes tipos de miedos, como seres malvados imaginarios, monstruos, ladrones, soledad, separación, etc.
Las pesadillas y los terrores nocturnos suelen aparecer como trastornos de sueño asociados a este temor. No son lo mismo, por lo que conviene definirlos para distinguirlos.
Las pesadillas son sueños aterradores prolongados, cuyo contenido gira en torno a amenazas para la propia supervivencia o seguridad. Suelen aparecer entre los tres y los seis años de edad. Cuando se despiertan se espabilan pronto y recuerdan vividamente lo soñado.

miedo a la oscuridad

Los terrores nocturnos son despertares bruscos, que se inician con lloros o gritos de angustia y se acompañan de señales de intenso miedos. El niño se sienta bruscamente en la cama con expresión facial de terror. No reacciona ante los esfuerzos de sus padres para espabilarlo y tranquilizarlo. Si finalmente lo consiguen, está confuso y desorientado durante unos minutos. Los terrores nocturnos son mucho más frecuentes que las pesadillas. Pueden presentarse entre los cuatro y los doce años y tienden a desaparecer por sí solos en la adolescencia

miedo a dormir solos

Mecanismos de adquisición y mantenimiento:

El hecho de que el temor a la oscuridad sea tan frecuente en los primeros años de vida se debe a varias razones:

  1. Asociación: En la oscuridad acontecen experiencias infantiles negativas. Un niño sufre pesadillas y se despierta llorando en mitad de la noche. Su madre acude corriendo y enciende la luz para comprobar qué sucede. De esta  forma se establece una doble asociación. Luz-Mamá-Seguridad
  2. Observación: El niño ve películas policíacas y de misterio en las que los sucesos dañinos, como robos o raptos, ocurren al amparo de la oscuridad. El asesino comete sus crímenes con nocturnidad y alevosía.
  3. Transmisión de información: En los cuentos e historias infantiles se introducen elementos para aumentar el interés del niño. Uno de los más usados para ubicar acontecimientos perjudiciales es la oscuridad, “el ogro habitaba una cueva muy oscura”, “los malos se escondieron de noche”.
  4. Ganancias: Los padres se sientan en la cama de su hijo por la noche y le entretienen. Duermen en su habitación. Le permiten que se pase a la cama de matrimonio, etc.

Fuentes: