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PLANIFICACIÓN DEL ESTUDIO

técnicas de estudio II

El éxito en los estudios depende en gran medida de una buena planificación.
Los estudiantes que destacan no son habitualmente los más inteligentes, sino aquellos que saben planificar su trabajo, aplican un buen método de estudio, están motivados y tienen mucha confianza en si mismo.

La planificación del estudio permite obtener mejores resultados y hacer más llevaderos los estudios, evitando en gran medida los temidos momentos de agobio.
No es lo mismo llevar al día las asignaturas y en época de exámenes dedicarse a repasar, que perder el tiempo durante el curso y cuando llegan los exámenes tratar de hacer lo que no se ha hecho antes, con jornadas de estudio maratonianas, agotadoras, con una enorme ansiedad y con muchas probabilidades de que esa gran «paliza» final no sirva para nada (ni para aprobar, ni por supuesto para aprender).

Planificar el estudio es sencillamente organización y para ello el estudiante debe responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué material hay que dominar perfectamente de cara a los exámenes?
  • ¿Qué esfuerzo hay que realizar para lograr este nivel de conocimiento?
  • ¿De cuanto tiempo se dispone?
  • Y en función de las respuestas a las preguntas anteriores:
  • ¿Qué esfuerzo diario hay que realizar para llegar a los exámenes bien preparado?

Con ello se trata de determinar el ritmo de estudio diario («velocidad de crucero») que hay que establecer desde el primer día de curso (y no desde el segundo).
Cuando éste comienza el estudiante no dispone de toda la información necesaria para precisar el esfuerzo diario que debe realizar, pero a medida que el curso avanza sí es posible determinar cuantas horas necesita uno estudiar diariamente.

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A principios de curso es preferible ser precavido y establecer un ritmo diario de estudio más duro. A medida que va avanzando este ritmo se irá ajustando, aumentándolo o disminuyéndolo según proceda.
Si en alguna asignatura uno se va quedando retrasado pueden utilizar los fines de semanas para darles un «empujón» y ponerlas al día.

El estudiante que consigue desde el primer día imprimir una velocidad de crucero de 2 – 3 horas diarias de estudio (salvo en determinadas carreras que exigirán más) irá asimilando y dominando las asignaturas de forma gradual, sin grandes agobios finales, y podrá llegar a los exámenes con un elevado nivel de preparación.
Para llevar una asignatura convenientemente preparada para un examen hay que estudiarla en profundidad y una vez aprendida mantener esos conocimientos frescos mediante repasos periódicos.

EL LUGAR DE ESTUDIO

El lugar de estudio debe ser lo más cómodo posible, de forma que uno se pueda concentrar completamente en el trabajo, por lo tanto debe ser una habitación suficientemente silenciosa: ya que cualquier ruido distrae y dificulta la concentración.
Es preferible estudiar en silencio, sin música, o en todo caso con una música tranquila (preferiblemente música clásica) a bajo volumen.

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Así pues el estudiante debe trabajar siempre en el mismo lugar, a ser posible en su habitación y con la puerta cerrada, lo que le permite generar una rutina que le facilita la concentración, ya que  si se cambia de sitio de estudio, en cada lugar uno encontrará cosas que le resulten curiosas y llamen su atención, distrayéndole del estudio. Además, en su habitación uno podrá tener todo su material organizado y a mano.
Otro factor a tener en cuanta es la  luz y de la habitación, esta  debe estar suficientemente (no excesivamente) iluminada, preferiblemente con luz natural y en el de que se  trate de luz artificial es preferible combinar una luz indirecta que ilumine toda la habitación y un foco centrado en la mesa.

Por otro lado la amplitud de la mesa debe permitir disponer a mano de todo el material de estudio que se vaya a necesitar. Hay que evitar una mesa pequeña en la que estén los libros amontonados.

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Por último nunca se debe  estudiar viendo la tele (al final ni se estudia bien ni se ve la tele bien). El estudiante se engaña a si mismo: como ha estado mucho tiempo con los libros considera que ha trabajado duro, pero realmente lo único que he hecho ha sido perder el tiempo. Y tampoco es recomendable estudiar  retumbado en un sofá o recostado en la cama, ya que ello dificulta la concentración. Aunque pueda resultar una forma de trabajar más relajada y placentera, al final no es sino una pérdida de tiempo que habrá que recuperar.

Recursos:

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